jueves, 29 de enero de 2015

El Sibarita



¡A mi n'amás me gusta
que dali gusto al cuerpo!
Si yo juera bien rico
jacía n'amás eso:
jechalme güenas siestas
embajo de los fresnos;
jartalmi de gaspachos
con güevos y poleos;
cascalmi güenos fritis
con bolas y pimientos; 
mercal un buen caballo;
tenel un jornalero
que to me lo jiciera,
pa estalmi yo bien quieto.
andal bien jateao,
jechal ca instanti medio,
fumal de nuevi perras
y andalmi de paseo
lo mesmo que los curas,
lo mesmo que los médicos....
Si yo fuera bien rico
jacía n'amás eso.
¡Que a mí n'amás me gusta
que dali gusto al cuerpo!


El primer texto que interpreté en mi vida, fue este poema en castúo de Gabriel y Galán. Y aunque me lo sabía de pe a pa, pues me lo había aprendido como el padre nuestro, cuando salí al escenario y me puse a recitar los versos mirando al cielo, los nervios me gastaron una mala pasada y me quedé en blanco en mitad de la actuación. En ese momento pude ver a todos mis compañeros como clavaban sus miradas en mi, y como algunos se frotaban las manos, adivinando las futuras bromas que se harían a mi costa. Así que yo, con un increíble desparpajo, que me sorprendió hasta a mi mismo, me puse a improvisar mimando las acciones que decía mi personaje, cosa que agradó al público, pues no se esperaban que un niño de 8 años pudiera salvar aquella situación. Al final pude retomar el texto y acabarlo como lo hacían los profesionales a los que tanto admiraba. El aplauso del público sigue resonando en mi corazón, pues ese día supe que mi vida giraría en torno a los escenarios.

Hoy me bajo de los escenario para que la literatura, el humor y mis personajes, puedan llegar dónde los teatros no llegan.

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